Hoy quiero compartir esta reflexion de nuestra amiga Belén, una mamá española que en su blog
Mamá sin Complejos nos habla de como la Maternidad y Crianza pudo haber cambiado tanto de como sucedia en los tiempos de nuestros abuelos hasta la actualidad. Los invito a leerla y darnos cuenta de cuanta verdad hay tras sus palabra.
"¿Cuándo comenzaron las cosas a cambiar?
Recuerdo a mi abuela contar que ella crió a sus cinco hijos trabajando
en el campo. Ella vivió una larga vida, eran gente humilde, de campo.
Había que salir al campo a trabajar. ¿Y sabéis lo que hacía con sus
hijos, con los que aún no andaban, con los que no comían? Se los ataba
al cuerpo y así podían mamar (esto de los fulares no es una modernidad
de hoy día). Ellos se alimentaban y mi abuela trabajaba. Seguro que a
muchos os suena esto, seguro que vuestros familiares os han contado
alguna historia similar. Cuando ya comían, caminaban y se hacían más
independientes ahí estaban las abuelas, las tías, las vecinas..... ¡la
tribu! para echar una mano. Que me toca a mi ir al campo, me quedo yo
con los churumbeles. Que te tienes que ir y este quiere teta, deja que
ya le doy yo. Que te pones mala y parece que el niño no mama bien, ya le
doy yo que tengo para todos. Mi abuela amamantó a varios sobrinos al
tiempo que criaba a mi madre.
Que el niño llora de noche, pues tendrá hambre, a la teta y a la cama,
que no ando como para perder el tiempo, mañana al amanecer hay que estar
arriba. Y así hacían, sin preocuparse mucho por lo que la vecina diría,
por si el niño se convertiría en un tirano, por si se malcriaba. Ahí
había que ir a lo práctico, chuminadas las justas, que la vida era muy
puta y si se trabajaba se comía, sino..... ni eso. Se criaba a los hijos
de modo casi mecánico, las mujeres asumían su rol sin hacer preguntas,
quizá con miedo pero no quedaba otra. Entre todas se ayudaban y los
críos salían adelante. No me imagino yo a mi abuela mirando el reloj
mientras alguno de mis tíos o mi madre lloraba en la otra habitación
porque "hay que enseñarle a dormir", lo que se hubiera reído mi abuela
de estas tontunadas.
Pero, ¿cuándo comenzó a cambiar esto? Y sobre todo, ¿por qué? Mi suegra,
con sus 78 años, ya me cuenta que cuando tuvo a su primer hijo, que hoy
cuenta 48 primaveras (año arriba año abajo), el médico le decía que le
dejase llorar en su cuna, que no era bueno coger a los niños en brazos,
que llorar le ensanchaba los pulmones. Y ella se sorprendía enormemente
al verme con el nene todo el día en brazos y no entendía. Y es que
claro, ¡en su día se lo había dicho el médico! y en aquel entonces lo
que decía el médico y el cura ¡¡iban a misa!! nunca mejor dicho.
Entonces yo pienso que las cosas empezaron a cambiar cuando los médicos,
en su mayoría hombres en aquella época, se metieron en lo que -en su
día- eran cosas de mujeres. Mi abuela jamás parió con un médico, ni
consultó cómo dar el pecho, ni pesó a sus hijos, ni le preguntó a nadie
cuándo debían comenzar a comer, ....., todo eso "se sabía", las mujeres
lo sabían porque otras mujeres se lo contaban, porque entre todas se
enseñaban. Parir y criar, tan antiguo como la especie humana eran artes
aprendidas y establecidas entre el género femenino.
Bien es cierto que la figura del profesional médico surge para minimizar
los riesgos, para asegurar el bienestar de mujeres y bebés. Pero me
parece a mi..... solo me parece..... que su afán higiénico ha provocado
una evolución y una serie de cambios que laten aún en nuestros días. Se
redujeron los riesgos y las muertes de las mujeres gestantes, se sacaron
más bebés adelante, y todo ello en una época en las que las condiciones
higiénico-sanitarias no eran las más óptimas. Dedico una merecida
ovación a los profesionales de entonces por este logro. Pero por
desgracia, la higiene, la reducción de la mortandad y la mejora de otras
condiciones trajeron una serie de consecuencias muy negativas.
Se dejó de parir en los hogares, y al principio las pudientes y después
casi todas acabaron pariendo en el hospital o clínica de turno. Llegaron
los nidos, el apartar a la madre de su bebé, se acabó la lactancia y se
dio paso a los biberones y las leches artificiales. Y todo comenzó a
cambiar, y todo el mundo empezó a participar, a opinar y a decir a las
mujeres, a las madres, lo que tenían que hacer. Y las mujeres empezaron a
pensar que todo aquello que hacían por instinto o porque lo veían en
sus comadres estaba mal, y ciegamente comenzaron a obedecer. No nos
olvidemos que en la España de hace unas décadas, el médico, el profesor y
el cura tenían mucho que decir.
Y así las mujeres nos vimos condenadas a no seguir haciendo algo para lo
que naturalmente estamos preparadas, algo que hemos hecho a lo largo de
millones de años: parir y amamantar. Y generación a generación, desde
entonces, se ha ido transmitiendo esto de "nena tu haz caso al médico
que sabe lo que se hace". Y las nenas hemos entrado en ese bucle absurdo
hasta llegar al día de hoy donde las mujeres no saben de instinto,
donde despertamos a nuestra femeneidad tarde, cuando ya hemos parido, es
ahí donde nos damos cuenta, al tener a nuestro bebé en brazos de todo
lo que nos han robado.
El miedo a parir, el miedo a no saber qué hacer, el miedo a no saber
lactar, el miedo a que tenga hambre, el miedo, el miedo, el miedo.
"Llama al médico a ver qué dice" me decía una y otra vez mi madre
aterrada si mi bebé hacía algún gruñido raro, o si lloraba. Ella, madre
de dos hijas, pero perteneciente a esa generación de mujeres a las que
se les arrebató el instinto y en su caso la lactancia. El médico manda, y
si el médico dice que tu leche no es buena, pues al biberón y santas
pascuas. Más que médicos, ¡parecían dioses! y las mujeres simples
mortales que no tenían idea de nada.
Mi abuela era una mujer de pueblo, no sabía leer ni escribir, pero sacó
cinco hijos adelante en un pueblo de mala muerte a base de trabajar, de
apoyarse y ayudarse de su familia y tribu. No tenían para mucho, mucho
menos para médicos en aquel entonces. Y en medio de toda aquella
ignorancia de un pueblo de Extremadura crió a sus hijos.
Hoy, somos mujeres formadas e informadas, personas con un nivel cultural
en muchos casos medio o alto. ¿Realmente no nos creemos capaces de
criar sin consultar a los expertos?
Este post te lo dedico a ti abuela, por ser una gran mujer que tuvo una
vida difícil pero que aún así tuvo fuerza y valor para vivir 97 años."
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