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5 de junio de 2013

Un año de aprendizaje

El Menor cumplió un año en abril y ha sido un año de muchas nuevas experiencias y aprendizaje.
 
Cada niño es un mundo, dicen por ahí, y es totalmente cierto, creo que con cada hijo he crecido y aprendido como ser mejor madre.
 
Muchas veces siento culpa de como fueron los primeros meses de maternidad con la Mayor, debería haber seguido más mis instintos y menos los consejos de la sociedad. Siento que con ella no luché por tener una lactancia exitosa, la cargué poco en brazos, sufrí luchando por que comiera más y no la regaloneé durmiendo con ella.
 
Si bien con el Mediano mejore muchas cosas, como amamantar lo hasta casi los 9 meses, dormir con él y cargarlo más en brazos. Sin duda fue con el Menor con el que decidí hacer oídos sordos a eso de que malcriamos a los niños con prestarles más atención, dormir con ellos, criarlos en brazos o que la leche materna después de los 6 meses no alimenta. Llevamos 1 año y casi dos meses de exitosa lactancia, aún duerme con nosotros y es criado en brazos. Aprendimos el método de alimentación Baby Led Weaning y usamos pañales de tela.
 
Sé que muchos creen que me he vuelto hippie, por el tipo de crianza que llevo, pero créanme que estoy lejos de serlo y siento que aún me falta mucho por mejorar en cuanto a crianza se refiere.
 
Sigo perdiendo la paciencia fácilmente, muchas veces les grito y castigo, hay ocaciones en que creo me volveré loca y hasta pienso que mis hijos y en especial el Menor me han quitado autonomía e independencia, pues es un niño que depende de mí y mi teta todo el tiempo.
 
Pero soy feliz así, pues siento que estoy criando hijos seguros de sí mismos y felices, que el tiempo pasa tan rápido y luego ya serán adolecentes y extrañaré el tenerlos cerca y que dependan tanto de mí.
 
Estoy segura que cada día, mes y año que pasa, y con cada sonrisa, beso o abrazo que me regalan mis hijos, crezco y aprendo más en esta bella y caótica aventura llamada maternidad.

27 de agosto de 2012

"Maternidad y crianza: ¿cuándo comenzaron las cosas a cambiar?", de Belén

Hoy quiero compartir esta reflexion de nuestra amiga Belén, una mamá española que en su blog Mamá sin Complejos nos habla de como la Maternidad y Crianza pudo haber cambiado tanto de como sucedia en los tiempos de nuestros abuelos hasta la actualidad. Los invito a leerla y darnos cuenta de cuanta verdad hay tras sus palabra. 


"¿Cuándo comenzaron las cosas a cambiar? Recuerdo a mi abuela contar que ella crió a sus cinco hijos trabajando en el campo. Ella vivió una larga vida, eran gente humilde, de campo. Había que salir al campo a trabajar. ¿Y sabéis lo que hacía con sus hijos, con los que aún no andaban, con los que no comían? Se los ataba al cuerpo y así podían mamar (esto de los fulares no es una modernidad de hoy día). Ellos se alimentaban y mi abuela trabajaba. Seguro que a muchos os suena esto, seguro que vuestros familiares os han contado alguna historia similar. Cuando ya comían, caminaban y se hacían más independientes ahí estaban las abuelas, las tías, las vecinas..... ¡la tribu! para echar una mano. Que me toca a mi ir al campo, me quedo yo con los churumbeles. Que te tienes que ir y este quiere teta, deja que ya le doy yo. Que te pones mala y parece que el niño no mama bien, ya le doy yo que tengo para todos. Mi abuela amamantó a varios sobrinos al tiempo que criaba a mi madre. 
 
Que el niño llora de noche, pues tendrá hambre, a la teta y a la cama, que no ando como para perder el tiempo, mañana al amanecer hay que estar arriba. Y así hacían, sin preocuparse mucho por lo que la vecina diría, por si el niño se convertiría en un tirano, por si se malcriaba. Ahí había que ir a lo práctico, chuminadas las justas, que la vida era muy puta y si se trabajaba se comía, sino..... ni eso. Se criaba a los hijos de modo casi mecánico, las mujeres asumían su rol sin hacer preguntas, quizá con miedo pero no quedaba otra. Entre todas se ayudaban y los críos salían adelante. No me imagino yo a mi abuela mirando el reloj mientras alguno de mis tíos o mi madre lloraba en la otra habitación porque "hay que enseñarle a dormir", lo que se hubiera reído mi abuela de estas tontunadas. 

Pero, ¿cuándo comenzó a cambiar esto? Y sobre todo, ¿por qué? Mi suegra, con sus 78 años, ya me cuenta que cuando tuvo a su primer hijo, que hoy cuenta 48 primaveras (año arriba año abajo), el médico le decía que le dejase llorar en su cuna, que no era bueno coger a los niños en brazos, que llorar le ensanchaba los pulmones. Y ella se sorprendía enormemente al verme con el nene todo el día en brazos y no entendía. Y es que claro, ¡en su día se lo había dicho el médico! y en aquel entonces lo que decía el médico y el cura ¡¡iban a misa!! nunca mejor dicho. 

Entonces yo pienso que las cosas empezaron a cambiar cuando los médicos, en su mayoría hombres en aquella época, se metieron en lo que -en su día- eran cosas de mujeres. Mi abuela jamás parió con un médico, ni consultó cómo dar el pecho, ni pesó a sus hijos, ni le preguntó a nadie cuándo debían comenzar a comer, ....., todo eso "se sabía", las mujeres lo sabían porque otras mujeres se lo contaban, porque entre todas se enseñaban. Parir y criar, tan antiguo como la especie humana eran artes aprendidas y establecidas entre el género femenino. 

Bien es cierto que la figura del profesional médico surge para minimizar los riesgos, para asegurar el bienestar de mujeres y bebés. Pero me parece a mi..... solo me parece..... que su afán higiénico ha provocado una evolución y una serie de cambios que laten aún en nuestros días. Se redujeron los riesgos y las muertes de las mujeres gestantes, se sacaron más bebés adelante, y todo ello en una época en las que las condiciones higiénico-sanitarias no eran las más óptimas. Dedico una merecida ovación a los profesionales de entonces por este logro. Pero por desgracia, la higiene, la reducción de la mortandad y la mejora de otras condiciones trajeron una serie de consecuencias muy negativas.

Se dejó de parir en los hogares, y al principio las pudientes y después casi todas acabaron pariendo en el hospital o clínica de turno. Llegaron los nidos, el apartar a la madre de su bebé, se acabó la lactancia y se dio paso a los biberones y las leches artificiales. Y todo comenzó a cambiar, y todo el mundo empezó a participar, a opinar y a decir a las mujeres, a las madres, lo que tenían que hacer. Y las mujeres empezaron a pensar que todo aquello que hacían por instinto o porque lo veían en sus comadres estaba mal, y ciegamente comenzaron a obedecer. No nos olvidemos que en la España de hace unas décadas, el médico, el profesor y el cura tenían mucho que decir. 

Y así las mujeres nos vimos condenadas a no seguir haciendo algo para lo que naturalmente estamos preparadas, algo que hemos hecho a lo largo de millones de años: parir y amamantar. Y generación a generación, desde entonces, se ha ido transmitiendo esto de "nena tu haz caso al médico que sabe lo que se hace". Y las nenas hemos entrado en ese bucle absurdo hasta llegar al día de hoy donde las mujeres no saben de instinto, donde despertamos a nuestra femeneidad tarde, cuando ya hemos parido, es ahí donde nos damos cuenta, al tener a nuestro bebé en brazos de todo lo que nos han robado. 

El miedo a parir, el miedo a no saber qué hacer, el miedo a no saber lactar, el miedo a que tenga hambre, el miedo, el miedo, el miedo. "Llama al médico a ver qué dice" me decía una y otra vez mi madre aterrada si mi bebé hacía algún gruñido raro, o si lloraba. Ella, madre de dos hijas, pero perteneciente a esa generación de mujeres a las que se les arrebató el instinto y en su caso la lactancia. El médico manda, y si el médico dice que tu leche no es buena, pues al biberón y santas pascuas. Más que médicos, ¡parecían dioses! y las mujeres simples mortales que no tenían idea de nada. 

Mi abuela era una mujer de pueblo, no sabía leer ni escribir, pero sacó cinco hijos adelante en un pueblo de mala muerte a base de trabajar, de apoyarse y ayudarse de su familia y tribu. No tenían para mucho, mucho menos para médicos en aquel entonces. Y en medio de toda aquella ignorancia de un pueblo de Extremadura crió a sus hijos. 

Hoy, somos mujeres formadas e informadas, personas con un nivel cultural en muchos casos medio o alto. ¿Realmente no nos creemos capaces de criar sin consultar a los expertos? 

Este post te lo dedico a ti abuela, por ser una gran mujer que tuvo una vida difícil pero que aún así tuvo fuerza y valor para vivir 97 años."


******** Puedes leer el texto original AQUÍ ********

18 de mayo de 2011

Sobre nuestro Encuentro

Mamás Blogueras
Tenía pendiente este post hace unos días y solo hoy pude hacerme un tiempo para contarles como nos fue con el Primer Encuentro de Mamás Blogueras Chilenas. 

La reunión la teníamos acordada para las 20:00 hrs, pero por circunstancias ajenas a nosotras (el caos generado en las calles de Santiago por la protesta en contra de HidroAysen), recién pasadas las 22:00 hrs estuvimos juntas las 8 mamás que habíamos confirmado asistencia. 

Fue una velada fantástica y enriquesedora. Nos reímos mucho, conversamos un montón sobre nuestras vidas, parejas o esposos, suegras, mamás, hijos y muchos temas más. Fue muy agradable conocerlas en persona y no solo por nuestros relatos en el blog. Nos dimos cuenta que aun teniendo distintas realidades personales, todas compartíamos muchas cosas en común.

Por supuesto que esta no será la última de nuestras reuniones, la idea es que sigamos con esto. Así que espero que para las futuras juntas puedan asistir mas mamás, sobre todo las de regiones (ya se esta pensando en algo para eso). Y porque no, pensar en grande, y algún día hacer un encuentro internacional.

Quiero agradecer a todas las que pudieron asistir a esta invitación: Jenny de Mamá Inexperta, Vicky de Historias de mis Princesas Gemelas, Claudia de Soy terrible e' chucheta!, Sonia de Mamá Terapeuta, Marisol de Soy Mamá!, Angela de Leito y Daniela de Criando a Adela. Fue un gustazo compartir con ustedes.

Agradecer también la presencia de Revista Carrusel, que se intereso en nuestra junta e hicieron unas mini-entrevistas sobre nuestra experiencia de ser mamás 2.0 (como ellas nos llaman) y también sobre nuestra visión de la maternidad y crianza.

Nos vemos en la próxima!!

Para ver más fotos del encuentro pinchar aquí

Pd: Vicky, mil gracias por el regalito que nos diste de recuerdo del encuentro!!

2 de agosto de 2010

Ser Madre en el siglo XXI

Que fácil nos tocó a las que somos mamas en esta época, no me imagino como lo hicieron nuestras madres o peor aún, como lo hicieron nuestras abuelas y bisabuelas, sin toda la modernidad que disponemos nosotras.

Partiendo con el descubrir que estas embarazada, hoy solo nos demoramos en saber lo que te demoras en ir a la farmacia y los 3 minutos que arroja el resultado el test, en cambio nuestras abuelas al menos 3 meses y algunas no se enteraban hasta que les crecía la güatita.

Durante el embarazo, tenemos las ecografias para saber si nuestro bebé viene sano, y lo mejor podemos saber el sexo, ya no tienes que comprar ropita color verde o amarillo y puedes llamar a tu hijo por su nombre y no simplemente "bebé".

Después cuando llega el momento tan ansiado del parto, sufres con las contracciones, eso nadie lo duda, pero hasta que San Epidural aparece, pobre de nuestras abuelas que tenían a sus hijos sin nada que les aliviara el dolor del parto y para colmo seguían teniendo hijo tras hijo, pues tampoco contaban con métodos anticonceptivos efectivos. Yo sin la epidural dudo que hubiera tenido un segundo hijo, de eso estoy casi segura.

Ni hablar de los pañales, eso de limpiar, lavar y hervir los pañales de genero debe haber sido terrible, aunque me digan que soy lo menos ecológica que existe, doy gracias a los que inventaron los pañales desechables.

Y que me dicen de vivir en una época machista en que nuestras abuelas hacían todo, porque ni pensar que sus maridos compartian con ellas el cuidado de los hijos, tan distinto a lo que sucede hoy, que no es mal visto que el hombre mude, bañe o dé de comer a su hijo.

Yo sé que actualmente hay muchas mujeres que han tomado la opción de vivir su embarazo y maternidad de una forma más natural, ya sea sin conocer el sexo del bebé, con un parto natural sin analgesia e incluso algunas utilizar pañales de genero, a esas mamas las felicito y aplaudo, incluso envidio un poquito su valentía. Yo en cambio, prefiero utilizar todos los avances cientificos y tecnológicos que tengo a mi alcance y me siento privilegiada de ser mamá en el siglo XXI.