Que fácil nos tocó a las que somos mamas en esta época, no me imagino como lo hicieron nuestras madres o peor aún, como lo hicieron nuestras abuelas y bisabuelas, sin toda la modernidad que disponemos nosotras.
Partiendo con el descubrir que estas embarazada, hoy solo nos demoramos en saber lo que te demoras en ir a la farmacia y los 3 minutos que arroja el resultado el test, en cambio nuestras abuelas al menos 3 meses y algunas no se enteraban hasta que les crecía la güatita.
Durante el embarazo, tenemos las ecografias para saber si nuestro bebé viene sano, y lo mejor podemos saber el sexo, ya no tienes que comprar ropita color verde o amarillo y puedes llamar a tu hijo por su nombre y no simplemente "bebé".
Después cuando llega el momento tan ansiado del parto, sufres con las contracciones, eso nadie lo duda, pero hasta que San Epidural aparece, pobre de nuestras abuelas que tenían a sus hijos sin nada que les aliviara el dolor del parto y para colmo seguían teniendo hijo tras hijo, pues tampoco contaban con métodos anticonceptivos efectivos. Yo sin la epidural dudo que hubiera tenido un segundo hijo, de eso estoy casi segura.
Ni hablar de los pañales, eso de limpiar, lavar y hervir los pañales de genero debe haber sido terrible, aunque me digan que soy lo menos ecológica que existe, doy gracias a los que inventaron los pañales desechables.
Y que me dicen de vivir en una época machista en que nuestras abuelas hacían todo, porque ni pensar que sus maridos compartian con ellas el cuidado de los hijos, tan distinto a lo que sucede hoy, que no es mal visto que el hombre mude, bañe o dé de comer a su hijo.
Yo sé que actualmente hay muchas mujeres que han tomado la opción de vivir su embarazo y maternidad de una forma más natural, ya sea sin conocer el sexo del bebé, con un parto natural sin analgesia e incluso algunas utilizar pañales de genero, a esas mamas las felicito y aplaudo, incluso envidio un poquito su valentía. Yo en cambio, prefiero utilizar todos los avances cientificos y tecnológicos que tengo a mi alcance y me siento privilegiada de ser mamá en el siglo XXI.