Info sobre Portabebés

por bebesyespecias, en Red Canguro
Actualmente muchas conocidas marcas de puericultura ofrecen al público portabebés, como mochilas “de nueva generación” (BabyBjörn, Chicco, Bebé Confort, Jané, Graco…). Las principales diferencias entre éstos y los portabebés tradicionales o ergonómicos descritos en estas páginas son las posturas adoptadas por el bebé o niño en ellos. Si nos fijamos en un bebé que vaya en alguna de estas mochilas comerciales, podremos constatar que la postura de la cadera no es correcta. 

Habitualmente observamos que las piernas del niño van estiradas con respecto al resto del cuerpo, no dobladas estilo “ranita” (postura que favorece el desarrollo de la articulación de las caderas). Al llevar las piernitas estiradas, el peso del bebé recae sobre la zona genital en vez de sobre su culito, y la espalda adquiere una postura no fisiológica.

Ejemplo de mochila convencional: las piernas del bebé no quedan correctamente posicionadas, el peso del bebé recae únicamente sobre su zona genital:



Ejemplo de mochila ergonómica: la cadera en posición correcta, rodillas más altas que el culete, el bebé no cuelga sino que la tela le recoge totalmente:


La postura “en ranita” consiste en llevar al bebé o niño con las piernas abiertas alrededor de 45º con respecto al eje corporal (90º de apertura total entre las piernas), y las caderas flexionadas de manera que las rodillas queden a una altura ligeramente superior que las nalgas. Esto garantiza que la cabeza del fémur quede perfectamente encajada dentro del acetábulo de la cadera y es la posición fisiológica, la postura óptima de porteo, que previene problemas posteriores de esta articulación. Esta técnica de porteo incluso ayuda a solucionar los casos de displasia leves.

Una buena manera de saber si un bebe está bien colocado, es que (o en un buen portabebe) los pies se ven del otro lado.. en posición ventral se ven por detrás y en la espalda se ven por delante.

Existen también bandoleras “de nueva generación” que podemos encontrar fácilmente en el mercado, en los que se puede colocar al bebé en posición cuna o sentadito, como en una bandolera de anillas o un pouch. En estas bandoleras, aunque la posición correcta del bebé se puede conseguir, el ajuste no es del todo correcto y el bebé puede quedar demasiado bajo, aparte de resultar más incómodas para el porteador.

Además de esto, en las fotografías promocionales de este tipo de mochilas más comerciales suele aparecer el niño mirando hacia delante. Esta postura está totalmente contraindicada. Los motivos son que obliga a curvar la espalda del bebé en sentido contrario al fisiológico y que lo deja expuesto a infinidad de estímulos directos, sin posibilidad de refugio, ya que no puede girarse. Además ocasiona incomodidad para el portador, ya que el bebé tiende por la forma de su columna a separar su cuerpo de quien lo lleva lo que desplaza el eje de gravedad de este último, obligándole a modificar su postura correcta con las consiguientes molestias de hombros y espalda y sobrecarga del suelo pélvico.

Las únicas “ventajas” que encontramos a este tipo de portabebés más convencionales es la facilidad para encontrarlos en cualquier tienda de puericultura. Las casas dedicadas a los productos para niños han buscado responder a una demanda de mercado, pero en nuestra opinión sin centrarse mucho en los aspectos más importantes (ergonomía para el bebé y quien lo lleva). Por otro lado, estas mochilas y bandoleras generalmente pueden ser usadas poco tiempo, ya que enseguida se hacen incómodas para el portador. En resumen, podría decirse que, a pesar de presentar modernos y atractivos diseños, aún les faltan muchos aspectos por mejorar, que los portabebés tradicionales ya traían “de serie”. 


Posición correcta en un portabebés: curva de la espalda en “C”, piernas en “M”, rodillas más altas que el culete:


Posición incorrecta en un portabebés: bebé mirando hacia adelante, piernas colgando forzando las caderas, espalda recta, bebé demasiado bajo:


Acerca de Red Canguro:
La Red Canguro, Asociación Española por el Fomento del Uso de Portabebés, es una asociación sin ánimo de lucro que se estableció en noviembre de 2008 con los fines de fomentar el uso de portabebés entre madres y padres y cualquier persona interesada, difundir información relacionada, servir de contacto y apoyo a personas que deseen iniciarse en el mundo de los portabebés, alentar el encuentro e intercambio de información y experiencias entre personas usuarias de los mismos, aumentar el nivel de conocimientos sobre el porteo de bebés en castellano y fomentar y difundir la crianza con apego. Para más información sobre estos temas, visita: http://www.redcanguro.org



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Portemos a nuestros bebés
Rita Messmer-Studer, Oberegg 8/02/2001. Traducido por Red Canguro.

Desde un punto de vista fisiológico, el ser humano llega al mundo de forma prematura. De hecho, debería permanecer nueve meses más en el vientre materno para poder alcanzar un nivel de desarrollo comparable al que tienen los otros mamíferos en el momento de su nacimiento.

¿Qué implicaciones tiene esto para nosotros? Durante este periodo, tenemos que intentar ofrecer al recién nacido un entorno que se parezca al máximo a lo que conoció en su vida intrauterina. Para ello, el fular es un instrumento ideal. Al portar al bebé en un fular, la madre puede ocuparse de sus labores domésticas y, en algunos casos, profesionales. El bebé seguirá estando en movimiento y será acunado siguiendo el ritmo habitual al que ya estaba acostumbrado antes de nacer.

Para el recién nacido, es exactamente igual que lo portemos delante, a la espalda o a la cadera. Lo que él quiere, ante todo, es estar cerca de su madre (o su padre), sentir sus movimientos, su piel, su olor y oír su voz. Física y acústicamente, el bebé percibe exactamente lo que hace su madre, tanto si cocina como si limpia la casa o tiende la ropa. Se siente seguro y disfruta del acunamiento. Este bienestar le permite dormir o permanecer despierto, en función de sus necesidades.

El recién nacido quiere ser portado, lo necesita. La mejor forma de ser portado, y la más segura para él, es sobre la espalda de su madre. Desde esta posición, que le ofrece unas condiciones similares al espacio intrauterino, puede conocer el mundo que lo rodea con total tranquilidad, con total confianza. Puede ir acostumbrándose paulatinamente a los espacios más abiertos y a las distancias más grandes.

Los bebés que son portados de forma casi ininterrumpida por un adulto desarrollan una mayor conciencia de su propio cuerpo. Al ser siempre acunado, balanceado, el bebé tiene que adaptarse constantemente, tanto física como intelectualmente. La madre se agacha, camina, cocina… etc. Todas esas actividades conllevan un movimiento, cambios de postura a los cuales el pequeño tiene que adaptarse. De este modo, el bebé recibe todo lo que necesita, se siente bien, está satisfecho y puede crecer perfectamente.

A todo ello podemos añadir que cuanto más claro tenga el niño que “pertenece” a su madre, más fácil le resultará separarse de ella con confianza, quizás incluso con ganas, para poder explorar el mundo.

El miedo primitivo, la confianza primitiva.

Cuando el pequeño ser humano llega al mundo, trae consigo una angustia primitiva. Este miedo se debe a que depende por completo de otras personas para sobrevivir y desarrollarse. Aparte del grito y el llanto, no tiene otras armas para sobrevivir. El miedo primitivo puede reducirse instaurando una confianza primitiva que surge por sí sola cuando el bebé sabe, con toda certeza, que puede contar con nosotros en todo momento. El bebé necesita proximidad, calor, amor y alimento. Cuando le ofrecemos esto las 24 horas del día, el miedo inicial desaparece dando paso a la confianza primitiva. Durante los primeros meses, el hecho de portar al bebé de forma permanente contribuye en gran medida a darle todo cuanto necesita para desarrollarse correctamente. El calor, la proximidad, el apego, el movimiento (estimulación vestibular) y la estimulación de los sentidos del oído, el tacto, el olfato y la vista contribuyen también a un desarrollo óptimo del cerebro. El hecho de portar al bebé unido una actitud atenta ayuda a evitar que el bebé padezca cólicos a partir de los tres meses y le permite dormir mejor. Se siente totalmente seguro, inicia su vida de la mejor manera posible y es capaz de desarrollarse sin miedos ni preocupaciones, lo que resulta igualmente beneficioso para la química de su cerebro. Si durante el primer año, y los siguientes, no se establece un vínculo positivo entre el bebé y su persona de referencia, puede ocurrir en casos extremos que el niño no logre establecer jamás relaciones normales con otras personas, ni desarrollarse en el plano moral.

Después de la guerra, un médico estadounidense difundió la idea de que era necesario separar a los niños de su madre, salvo durante los momentos de lactancia (de 20 a 30 minutos cada 4 horas). Esta actitud perturbó las relaciones madre-hijo, tal y como se demostró en un estudio de principios de los años 1970. Las madres que podían estar junto a su hijo varias horas al día desarrollaron un instinto maternal más sólido y fuerte. Tenían una actitud más abierta hacia las necesidades de sus bebés, los acariciaban más y buscaban más el contacto visual con ellos que las madres del grupo de control. Incluso dos años después, aún se podían apreciar diferencias en la forma en que las madres hablaban con sus hijos. En general, empleaban un tono más suave, más afectuoso y menos amenazante.

Este experimento demuestra hasta qué punto las pequeñas intervenciones en los procesos naturales pueden influenciar nuestro comportamiento social y hasta qué punto la química de nuestro cerebro reacciona de forma significativa. Cuando las madres adultas están tan condicionadas por la sociedad, es fácil imaginar cómo afecta ésto a los más pequeños.

El desarrollo neurológico en buenas o malas condiciones.

Las influencias a las que se ven expuestos los bebes en las primeras semanas y meses de vida en la Tierra son determinantes para su desarrollo neurológico y, por lo tanto, para su futuro comportamiento. Se ha constatado que el cerebro de los niños poco acariciados y poco estimulados es hasta un 30% más pequeño que el de otros niños de la misma edad. Algunos experimentos han demostrado la influencia positiva y alentadora que tiene el sentimiento de bienestar, pero también han demostrado que su ausencia provoca lesiones neurológicas. Así, el puerperio intensivo ayuda al recién nacido a crecer con un bajo nivel de estrés, mientras que el estrés provocado por la negligencia, la ira, los insultos, los castigos y los golpes entorpece el desarrollo del cerebro y las capacidades de aprendizaje. Del mismo modo, los pequeños incidentes, sin violencia, pero que son motivados por la depresión, la impaciencia o la irritabilidad pueden tener repercusiones en el cerebro de un niño en pleno crecimiento. Aun así, este órgano tiene la prodigiosa capacidad de regenerarse, si los pequeños incidentes no duran demasiado tiempo, o cuando pueden ser neutralizados por otras personas.

Si la alimentación, el calor y un sentimiento de confianza son esenciales para un desarrollo neurológico saludable, no hay que olvidar la importancia de una actitud positiva y estimulante. En primer lugar, cabe citar la estimulación mediante el lenguaje. Se ha demostrado que los niños a los que sus padres les hablaban mucho tienen un cociente intelectual más elevado que aquellos a los que se habla poco. Para los niños, con el nacimiento comienza una fase extremadamente importante de su vida; una fase en la que son expuestos a estímulos visuales, acústicos, lingüísticos y otros, que sientan las bases de su futuro desarrollo.

El fular brinda todas estas posibilidades de forma inimitable.

El niño siente la seguridad y el amor que tanto necesita para crecer de forma saludable, tanto física como psicológicamente. Esto le permite desarrollar su confianza primitiva. Ahora puede dedicarse a desarrollar su cerebro: es decir, aprender, aprender y seguir aprendiendo. Sus sentidos son estimulados en todo momento: escucha, siente, huele, y ve cada vez mejor; está constantemente en movimiento, lo que permite que sus conexiones neuronales se realicen de manera óptima.

La necesidad de ser acunado

El movimiento, al igual que el hecho de ser acunado, es una necesidad natural. Sabemos, desde la noche de los tiempos, que lo que mejor calma a un bebé es ser acunado. Hemos construido magníficas cunas pero la más eficaz sigue siendo el cuerpo humano. Al portar a un bebé, éste es acunado todo el tiempo, lo que influye sustancialmente en su desarrollo físico y neurológico. Todos sabemos cuánto les gusta a los niños el movimiento, cómo les gusta balancearse, ser levantados por los aires. Se ha demostrado que, en caso de dificultades de aprendizaje o de fracaso escolar, unos simples movimientos pueden ayudar a superar las dificultades. Los niños aprenden mejor y más rápido cuando están en movimiento, cuando se balancean. (Antes se pensaba que había que obligar a los niños a estarse quietos para que pudieran concentrarse).

La importancia de la estimulación vestibular (gracias al movimiento) queda demostrada mediante una constatación realizada en las sociedades donde los niños son portados por sus madres: casi nunca lloran. Puesto que los bebés son portados durante toda su vida intrauterina, es posible que, durante sus primeros meses de vida en la Tierra, muchos de ellos sean sencillamente incapaces de sobrevivir sin contacto corporal y sin estimulación vestibular. Es probable que, en nuestra sociedad, los bebés acostados en sus cunitas permanezcan en una posición poco fisiológica que, entre otras cosas, les haga llorar.

En resumen, podemos afirmar lo siguiente: si, gracias a una educación llena de amor y a un sentimiento de seguridad garantizada, el recién nacido y el niño pequeño pueden desarrollar una confianza primitiva y, así, permitir que sus conexiones neuronales se establezcan de la mejor forma posible, disfrutarán de una mejor base para poder brindar, en el futuro, aceptación, tolerancia y amor a sus semejantes.


Rita Messmer-Studer: Madre de tres niños y residente en la región de St-Gall, es la autora de los libros “Ihr Baby kann’s” y “Mit kleinen Kindern lernen lernen”, (que por desgracia no han sido traducidos al francés-ni al castellano-). Así mismo, da clases a padres sobre cuestiones generales de educación y masaje infantil, entre otras cosas.

Traducción: Red Canguro.

Acerca de Red Canguro:
La Red Canguro, Asociación Española por el Fomento del Uso de Portabebés, es una asociación sin ánimo de lucro que se estableció en noviembre de 2008 con los fines de fomentar el uso de portabebés entre madres y padres y cualquier persona interesada, difundir información relacionada, servir de contacto y apoyo a personas que deseen iniciarse en el mundo de los portabebés, alentar el encuentro e intercambio de información y experiencias entre personas usuarias de los mismos, aumentar el nivel de conocimientos sobre el porteo de bebés en castellano y fomentar y difundir la crianza con apego. Para más información sobre estos temas, visita: http://redcanguro.org
  

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¿Por qué ergonómicos?
por Irene de Casa en Construcción

Los portabebés ergonómicos son soportes que nos permiten llevar a nuestros hijos a upa cómodamente tanto para el porteado como para el porteador, tanto para el bebé como para el que lo lleva a upa. Eso implica que el bebé debe ir en una postura fisiológica, correcta y adecuada para su edad y desarrollo físico. Los portabebés ergonómicos son: la bandolera tradicional, el fular, el pounch, el mei tai, el podaegui, la mochila ergonómica…

La postura correcta de porteo es aquella en la que se respeta la postura fisiológica del bebé. La tela o portabebé se debe adaptar al cuerpito del porteado y del porteador, y no a la inversa, no los cuerpos de las personas adaptarse a la tela. La tela o portabebé funciona como una segunda capa de piel para el bebé, y éste no tiene que adoptar posturas extrañas o compensatorias para poderse mantenerse en la tela. El portabebé ergonómico tiene la característica de no ser rígido, y eso hace que se pueda adaptar a los cuerpos sin dificultad.

La postura correcta para un recién nacido es la que más se asemeja a la posición fetal, con la espalda en forma de C, con las rodillas ligeramente más altas que la colita y las piernas ligeramente abiertas, postura denominada normalmente “postura ranita”. La postura ranita, es cuando el bebé es llevado con las piernas elevadas al menos 90° y con una apertura lateral de 45°, así las caderas quedan flexionadas estando las rodillas ligeramente más altas que la colita.

La apertura de las piernas no debe ser forzada; a medida qu

e el bebé crezca y de a poquito, cada vez más abrirá sus piernas para envolver con ellas el cuerpo del porteador, pero si es recién nacido o bebé pequeño, te asegurás de hacer correctamente un asiento de tela. El bebé no podrá abrir tanto las piernas como para pasar por entre la entrepierna una cantidad importante de tela, así que se hace el asiento de tela del portabebé respetando la postura fisiológica del bebé. Mientras tanto, durante el porteo, debes sentir las rodillas del bebé haciendo contacto con tu cuerpo.

Para los bebés que van creciendo, la postura “ranita” se va transformando en estar sentados correctamente sobre la tela. La tela debe formar el asiento del portabebé, pasando por la entrepierna del bebé una cantidad generosa de tela, y sobre esa tela se sentará el bebé. Para formar correctamente el asiento del portabebé, la tela tiene que ir de corva a corva, debe ir desde la cara interna de una rodilla a la cara interna de la otra rodilla. Si la tela está bien colocada de corva a corva, naturalmente hará fuerza la tela para levantar las rodillas y para que estas queden más altas que la colita.

Si queremos cerciorarnos de que el bebé está correctamente colocado, debemos poder mirar sus pies; si el bebé es porteado adelante, tenemos que poder ver sus pies por sobre nuestros hombros, si el bebé está en la espalda, veremos sus pies por delante. Si no podemos ver sus pies porque son tapados por su cuerpo o por el nuestro, el bebé va colgando, va colgado de la tela y no sentado en ella.

La posición erguida es la que se suele recomendar para los largos tramos de porteo, el bebé sentado sobre la tela. La posición tumbado o posición cuna, donde el bebé va acostado, se suele reservar para pequeños momentos o para amamantar. Por mi observación personal, la mayoría de los bebés no se hayan cómodos en la posición cuna, prefieren ir erguidos, como sentados. A los papás nos da un poco de reticencia llevarlos erguidos, porque pensamos que están más cómodos para dormir si van acostados. Sin embargo, los bebés consiguen dormir muy plácidamente en postura erguida.

En el portabebé ergonómico, el porteador hace el ajuste correspondiente para cada situación de porteo, es el porteador el que tiene que ir ajustando la tela, no viene el portabebé diseñado para una única díada bebé / porteador. Eso te dará la seguridad y comodidad necesaria para cada ocasión. Si el bebé está colocado adelante y en posición erguida, el bebé tiene que quedar al alcance de tus besos, tenés que poder besarlo sin necesidad de agachar la cabeza; si tenés que hacerlo bajando mucho la cabeza, es porque te falta ajuste, porque debés ajustar más la tela y el bebé está demasiado bajo.

Por otro lado, son ergonómicos por que son cómodos para el porteador; no tienen tiras o cintas o hebillas que se clavan y enganchan en el cuerpo del que portea. Si la tela está bien repartida y el ajuste de la tela correctamente hecho, también el portabebé tradicional es una segunda capa de tela para el porteador. El bebé va bien sujeto y de esta manera no hace contrapeso y si está bien colocado, el peso del bebé va bien distribuído, sin provocar puntos de tensión. Se suele pensar que llevar a los bebés a upa en este tipo de dispositivos es nocivo y perjudicial para el que portea, que conlleva dolores de espalda y demases. No es así; si la tela está bien distribuída, si está correctamente ajustada, si el bebé está bien colocado, la sensación es tan placentera que muchas veces las mamás y papás canguro disfrutamos tanto o más que nuestros hijos de llevarlos a upa.


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Algunos Beneficios del Porteo

Beneficios para el Bebé:

• Favorece el apego, fortaleciendo los vínculos del bebé y sus padres, por lo mismo nuestro hijo(a) se siente protegido y seguro, pegaditos a nuestro cuerpo, sintiendo nuestro olor y calor, y al oír nuestra voz y latidos del corazón le recuerda lo vivido en el vientre materno, esto le genera tranquilidad, duermen más y mejor y lloran menos. 

• Estabiliza sus ritmos cardiacos y respiratorios 

• La posición vertical sumado al balanceo y movimiento ayuda a la expulsión de gases, disminuyendo los cólicos.

• Una posición adecuada (posición de ranita o en M) favorece el correcto desarrollo de las caderas y columna.

• Ayuda a una estimulación temprana natural, ya que observa e interactúa con el mundo desde nuestra altura.


Beneficios para los padres:

• Nos da seguridad, pues podemos satisfacer las necesidades del bebé rápidamente (hambre, sueño, etc.).

• Beneficia la lactancia materna, al tener a nuestro bebé cerquita estimulamos la secreción de oxitocina, favoreciendo la subida de la leche. Además disminuye la depresión post parto.

• El tener las manos libres nos da autonomía para realizar otras tareas, como preocuparnos del cuidado de nuestros hijos mayores, sin desatender al bebé.

• El portabebé no ocupa espacio, es fácil de llevar y nos permite acceder a lugares donde con un coche de bebé no podríamos ir, como por ejemplo lugares muy concurridos o de difícil acceso.  

• Ambos padres pueden practicar el porteo, lo que ayuda a generar un apego y vinculo entre papá e hijo(a), además de integrarse en la crianza de los hijos.