9 de noviembre de 2015

El Colecho y nuestra experiencia

Seguro has escuchado hablar más de una vez del Colecho. El colecho es la practica de dormir con nuestros bebés o niños, si bien en muchas culturas es algo muy común, incluso hay estudios que recomiendan dormir con los hijos por lo menos hasta los 5 años. En la actualidad el colecho tiene sus adherentes y retractores, pero no podemos dejar de reconocer que cada vez es más común saber de familias que lo practican. A continuación les cuento nuestra experiencia colechando.

Empezamos a practicar el colecho sin saber que esa palabra existía y al principio casi por instinto de supervivencia si queríamos tener una noche de sueño y descanso de corrido. Si bien la Mayor empezó a dormir en su dormitorio a los 10 meses sin ningún problema, cuando tenia cerca de los dos años volvió a nuestra cama para quedarse dormida, después de semanas levantándonos y llevándola a su dormitorio una vez se dormía, nos agotamos y la dejamos dormir con nosotros. Luego cuando quedé embarazada del Mediano, la Mayor seguía con nosotros incluso después del nacimiento de su hermano y por un largo tiempo fuimos 4 en la cama. Hasta que para ella resulto incomodo, estar ahí durmiendo y volvió sola a su dormitorio.

Con el Mediano también colechamos durante un tiempo, pues sufría de Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca, por lo que pasábamos noches en vela por sus cólicos y la única forma de calmarlo era que durmiera sobre nuestros brazos, además pasaba la mayor parte del tiempo tomando teta y cuando se dormía ya tranquilo lo poníamos en el moisés al lado de nuestra cama, pero por supuesto esto sucedía muy a lo lejos, ya que el cansancio y el sueño nos ganaba. Y así estuvo colechando con nosotros hasta casi los dos años.

El Menor fue cuento aparte, el moisés fue solo un adorno en nuestro dormitorio, durante el día dormía en el fular, como era adicto a la teta y mamaba toda la noche, así que durmió en nuestra cama hasta casi los dos años y medio. Y fuera de todo pronostico y lejos de lo que pensábamos fue el que más fácilmente dejo nuestra cama y se mudo como niño grande a su dormitorio, ¿y como lo hicimos? se preguntaran, pues empezamos un tiempo antes a comentarle al Menor que tendría su propia cama en la habitación de su hermano, así que lo llevamos a buscar y comprar una cama, que eligiera un cobertor y sabanas que mas le gustara y accesorios para que decorara su dormitorio, como stickers para la pared y estrellas luminosas para el techo. Y por supuesto estaba feliz y fascinado eligiendo. 

Cuando llego su cama, ayudo a instalarla y luego en la noche partió muy entusiasmado a dormir ahí, tomo su tetita y se durmió sin problemas. Para asombro mio y de mi marido, durmió de corrido toda la noche. Los siguientes días y semanas, transcurrieron igual, se quedaba dormido con su tetita y alguna que otra noche despertaba llamándome y subía a acostarme a su lado (su dormitorio esta en el segundo piso de nuestra casa), hasta que se dormía nuevamente.

Ahora meses después, y ya destetado, aun le gusta quedarse dormido a mi lado en su cama, muy rara vez me dice que me vaya y se duerme solo, y casi no despierta en las noches, salvo para pedir agua porque tiene sed, pero subo le doy un vaso con agua y sigue durmiendo.

Siempre he pensado que el Menor es mucho más maduro que sus hermanos a su edad, y eso creo que ayuda un poco en sus procesos. Aunque debo reconocer que extrañe durante mucho tiempo su cuerpecito al medio nuestro o sentir sus patadas en mi cara o que me abrazara mientras dormía. No puedo evitar sentir nostalgia, la misma que sentí con la Mayor y el Mediano, de no sentir sus caricias en la noche, sus besos matutinos o que dormido me dijera: “mamita yo quiero tetita”.

Pero también debo admitir, que se duerme demasiado bien siendo solo dos en la cama, que ahora podemos con mi marido ver películas hasta tarde, sin importar la luz o el volumen y en nuestro dormitorio y no en el living,  o que simplemente podamos dormirnos abrazados.

¿Y ustedes practican o practicaron el colecho?