No hay nada más angustioso que ver a un hijo enfermo, y estos días fueron así. Mi hijo estuvo con fiebre el fin de semana, al principio debo reconocer que no me preocupe mucho, pues seguía con ánimo y fue fácil controlar, pero el domingo amaneció con 39,7°, ahí ya me entro la preocupación, pues fue díficil bajársela y su ánimo decayó mucho.
Debo decir que ganas no me faltaron de correr a la clínica con él, pero decidí ver cómo evolucionaba durante el día, pues ya tenía la hora pedida con su pediatra para el lunes, durante la tarde del domingo estuvo un poco mejor. Como estábamos en casa de mis papás, ellos insistieron que dejara ahí a mi hija, pues si en la noche se volvía a poner mal tendríamos que partir a la clínica y no la podíamos dejar sola en casa.
Mi hijo pasó una noche inquieta y como las 5 de la mañana nuevamente tenía fiebre, logramos bajarsela, pero yo me sentía tan mal, por mi cabeza pasaban millones de enfermedades probables, y el sentimiento de culpa que fuera algo grave y que no lo hubiese llevado a la clínica las hubiera empeorado, pensé en otitis, meningitis y todas las itis probables, pero a la vez quería confiar en mi instinto materno.
Llegamos a la consulta de la pediatra y nos mando a hacer exámenes, por probable adenovirus o infección urinaria (la cual ya había pensado por la experiencia con mi hija, que más adelante contaré), en 4 horas estarían los resultados, fueron unas largas angustiosas horas.
Mi pobre guatón durmió casi todo el día y tomó muy poca leche, no quisé forzarlo a comer pues se veía muy decaído. Cuando por fin ví el resultado los exámenes, me bajó un gran alivio, los dos fueron negativos, llamé a la dra. y empezamos tratamiento con antibióticos, pues mi hijo comenzó con la tos y la mucosidad nasal.
De aquí al jueves debería mejorar, si no es así, hay que volver a la consulta. Pero debemos estar confiados que así será, al menos se durmió de buenísimo animo, incluso estuvo jugando con nosotros.
Nos ha tocado duro con mi guatón desde que nació, ya lleva a su haber: virus sincicial dos veces, bronquitis, otitis, rinitis, y ni contar su alergía a la proteína de la leche de vaca. Pero mi chiquito es muy fuerte y sale adelante de todas, y aquí estamos sus padres para cuidarlo y consolarlo siempre.

