Hace una semana el Menor cumplió dos meses, increíble como pasa el tiempo, pensar que solo hace un par de meses lo tuve en mis brazos y vi sus ojitos por primera vez, lo limpie y abrace con todo mi amor, ese mismo amor que cada día que pasa crece más y más.
Aunque ya tiene dos meses, no parece un bebé de esa edad, es inmensamente grande, la mayoría de la ropa de 3 meses le queda chica o justa, incluso tengo ropa de esa talla sin usar, nueva y con las etiquetas puestas. Todo esto confirmado en su 2° control pediátrico, en un mes subió 1.200 grs de peso y creció 6 cm de talla, es decir, ahora pesa 6,750 grs y mide 61 cm. Esta creciendo fuerte y muy sano, por lo que la pediatra recomendó seguir tan cual con mi leche y esta vez no me hablo de “tantos” minutos por lado, ni cada “tantas” horas, solo me dijo: “sigue igual con tu lactancia”.
También hicimos una visita donde la Gastroenteróloga que trataba al Mediano por su Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca, pues yo notaba que la caquita del Menor era algo rara, creo que más por sugestión mía que por otra cosa, ya que era probable que él, al igual que su hermano, también desarrollara la APLV. Por suerte no paso de ser solo mi paranoia e histeria maternal, pues según la Gastro, su caquita no tiene nada de extraño, además hasta ahora no tiene síntomas relacionados con una alergia alimentaria, o sea, el Menor es un bebé completamente sano.
Lo malo de los dos meses, es que le correspondían las vacunas, y muy por el contrario de lo que sucedió con sus hermanos, el Menor lo paso muy mal, estuvo la tarde y noche después de ponerlas, muy irritable, molesto y adolorido, pobrecito, creo que la culpa de sus molestias es que ahora las vacunas a los bebés menores de un año se las ponen en las piernas y no el brazos como paso con la Mayor y el Mediano. Pero algo ayudo el Paracetamol y las compresas frías a aminorar el dolor.
Pese al mal rato de las vacunas, este gordito siguió siendo un risueño exquisito, al que le encanta que le hablen y él responder con una hermosa sonrisa y sus cada vez más frecuentes “aguuuu” y “aaaarrrr”. Es un coqueto innato que te sigue con la mirada para regalarte su margarita que se le forma con cada sonrisa.
Aparte de ser un niño muy risueño, es muy consciente con sus padres pues en las noches solo despierta una o dos veces, pero una vez que ya tiene su teta, sigue durmiendo muy contento. Le encanta chupetear casi todo (fular, tutos, su manito, etc) menos el chupete. También ya distingue y reconoce rostros y voces, cuando ve y escucha las de su entorno cercano sonríe, pero cuando son desconocidas, no duda en hacer pucherito y largarse a llorar.
En resumen, es un niño que crece normal, sano y feliz.