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20 de marzo de 2012

La recuperación y post-operatorio

Si bien el Post-Operatorio de la cirugía de Fimosis que le hicieron a mi hijo no requería reposo absoluto ni cuidados demasiados extremos, igual había que tener ciertas precauciones como el evitar golpes en sus genitales, no andar en bicicleta y no más baño en piscina.

Por el mismo tema de la piscina, es que el verano se acabó para nosotros,  ya ese mismo fin de semana dejamos de ir a casa de mis padres, como lo hacemos todos los sábados y domingos, pues al tener piscina en su casa, es muy difícil hacerle entender a mi hijo que no puede bañarse, más aún con el calor infernal que hace aquí en Santiago.

Fuera de la piscina, lo que nos ha costado más es mantenerlo tranquilo sin estar saltando, loqueando y corriendo riesgo de golpes. Para ser sincera ha sido imposible, sigue brincando arriba de su papá como jugando a la lucha, salta del sillón al piso sin ningún cuidado, de la silla a la cama, o sobre su hermana, juro que se me llegan a parar los pelos de lo extremo y loco que es. Es por eso que decidí que hasta que el doctor no le diera el alta definitiva tendría que andar con pañales nuevamente, a fin de con eso amortiguar los golpes y caídas que sufriera.

Aunque a él no le gusto mucho la idea, pues cada vez que le ponía los pañales me decía que no, que él quería los calzoncillos y partía a su dormitorio a ponérselos, fue una lucha diaria, pero al fin comprendió.

Así el martes recién pasado, después de 4 días de la cirugía, tuvo el primer control post-operatorio. El doctor lo encontró muy bien, que tenía una buena cicatrización y los puntos que tenía se caerían solos (creo que son de los que absorbe el cuerpo). La única indicación fue una crema humectante por 10 días y un último control en esa fecha para darle su alta definitiva. También lo autorizo para volver al Jardín a partir del lunes (ayer), cosa que nos puso muy felices, pues era triste verlo quedarse en casa llorando y pidiendo ir a su Jardín, cuando en las mañanas llevaba a mi hija al colegio. En resumen, ya puede continuar con su vida normal, como si nada hubiese pasado.

Aunque pensé que el post operatorio sería más complicado, por el contrario, encuentre que fue relativamente fácil, lo importante que no se quejó de dolor ni molestias al orinar, lo que contribuyó a que su día en la clínica y la operación no fueran algo traumático para él.  Y por supuesto no puedo dejar de pensar y decir que definitivamente mi hijo es un valiente.

17 de marzo de 2012

La Cirugía

El viernes de la semana pasada fue un día extremadamente largo, después de un par de cambios de fechas al fin quedaba agendada para las 14:30 hrs la cirugía de mi hijo. Debíamos presentarnos en la clínica al mediodía para hacer el ingreso y papeleos correspondientes.

Una vez ingresados en la habitación, empezó el caos, pues nos entregaron una batita y calcetines para ponérselos, pero mi hijo no quería sacarse su ropa ni sus zapatos, gritaba y lloraba cual chucky o niño poseído. Tratamos con mi marido de calmarlo durante varios minutos, que para mi fueron horas, pero no lo logramos, además nosotros también estábamos nerviosos y muy tensos, por lo que tampoco irradiábamos tranquilidad. Por otro lado, a sus cortos 2 años y medio, mucho no podiamos explicarle, salvo que vendria el doctor al verlo, porque le encanta ir al doctor.

Después de unos 15 minutos de caos entraron las enfermeras con tickets y dibujos para calmarlo, le dijeron que iban a tomarle la temperatura, la presión, pesarlo y medirlo, y aunque no lo crean, al distraerlo de esa forma, mi chiquito se calmo.

Así comenzó nuestra espera para que lo vinieran a buscar y llevarlo a pabellón, ya habíamos decidido con mi marido que el acompañaría a mi hijo (solo un padre puede entrar con él), pues en mi estado y con lo sensible que yo estaba, no iba a soportar verlo en una camilla, con la mascarilla de anestesia y que al dormirse (desvanecerse en realidad) separarme de él y dejarlo en un pabellón lleno de desconocidos, ya había pasado por eso con la operación de mi hija hace un par de años, y de verdad es muy fuerte.

Alrededor de las 14:45 hrs. se fue en brazos de mi marido en la silla de ruedas, le di un gran abrazo y le dije cuanto lo amaba, me quede en la habitación sola y con un sentimiento de angustia y perdida terrible (sí, pueden decirme exagerada). Una hora más tarde llega mi marido a buscarme pues recién había empezado la cirugía, y debíamos estar en la sala de espera del pabellón, para que nos informaran del término de esta.

Cerca de las 6 de la tarde, aparece el doctor y nos cuenta que la cirugía había resultado muy bien, todo había salido como él esperaba, además había autorizado para las 22:00 hrs el alta. Nos dijo que dentro de un rato vendrían a buscar a mi marido para que al despertar mi hijo de la anestesia, lo primero que viera fuera a él.

Así transcurrieron otros 45 minutos antes de poder verlo salir acostadito en su camilla, venía muy tranquilo, me estiró su manito y se la tomé, no saben la tranquilidad que sentí al verlo tan bien. Mi marido luego me contó que no lo dejaban salir de la sala de recuperación porque el muy flojito seguía durmiendo muy relajado, solo cuando lo vieron bien despierto y preguntando por mí, le dieron el pase para volver a su habitación.

Una vez en la habitación pude regalonearlo, claro que no estaba de muy buen humor, pues pedía irse a la casa, sacarse la bata y la vía intravenosa del bracito, además estaba muerto de hambre, pues estaba en ayunas desde las 8 de la mañana, y ya eran las 7 de la tarde. Por suerte al rato le trajeron jalea, helado y yogurt para comer.

Lo bueno es que no se quejaba casi nada de dolor e hizo pipí en el baño, por lo que al ver su estado, el equipo medico de turno decidió adelantar su alta a las 21 hrs. Con indicaciones de analgésico y antiinflamatorio por tres días, reposo parcial y evitar golpes. Tan feliz estaba mi guatón de volver a casa que no quería ir en brazos, sino caminando, a lo que la enfermera accedió pero siempre y cuando caminara lentamente y de la mano de uno de nosotros para evitar una caída.

Una vez en nuestra casa, corrió a saludar a su Abu (mi mamá), que se había quedado con mi hija a cuidarla durante el día, y preguntaba como loco por su hermana, al darse cuenta que ella estaba durmiendo, quiso acostarse también, tomándose su leche se quedo dormido, agotado del día tan largo que le toco vivir.

Nosotros, si bien también estábamos cansados era el agotamiento sicológico y el desgaste anímico del día el que nos estaba pasando la cuenta, no teníamos ganas de contestar teléfonos, ni dar detalles, solo queríamos acostarnos y relajarnos. Estábamos felices que todo había salido muy bien, pues uno siempre tiene temor y piensa que lo peor puede ocurrir, por muy sencilla que sea la cirugía, es imposible evitar preocuparnos cuando algo afecta a nuestros hijos. Personalmente, me costó conciliar el sueño, pero creo que fue uno de los días en que mejor he dormido.

Quiero aprovechar de agradecer las muchas muestras de cariño y preocupación de muchos de ustedes, ya sea por los mensajes que me dejaban en Facebook, en Twitter y aquí en el Blog, además de los llamados telefónicos, de los cuales muchos no conteste, les pido disculpas. Me hicieron sentir muy acompañada y querida, un abrazo a tod@s y mil gracias!


PD: continuará con el post-operatorio…….

7 de julio de 2011

Otitis, ¿el regreso de una pesadilla?

Anoche tuvimos que partir de emergencia a la clínica, pues mi hija lloraba y se quejaba de dolor de oídos. Desde el lunes que estaba muy congestionada de nariz, pero sin tos y sin fiebre, por lo que no halle necesario partir corriendo donde la pediatra, quise esperar un par de días a ver si esto cesaba o aumentaban los síntomas. Pero ya ayer cuando la fui a recoger al colegio, me comento que le había dolido un oído. 

Debo reconocer que no pensé que era tan grave, pues me dijo que ya no le dolían. Pero antes de quedarse dormida de nuevo se quejo de dolor, a la hora despertó llorando. Así que la agarre y partimos a urgencias. Ahí la pediatra de turno confirmo que tenia una otitis en el oído derecho. Le receto antibióticos y medicamentos para calmar el dolor, que después de 15 minutos ya habían cesado.

Lo que en verdad me preocupa, es que durante el año 2008 y 2009 tuvo más de 6 otitis, lo que es mucho, así que su pediatra la derivo a un Otorrinolaringólogo. El que después de algunos examenes de rigor (entre ellos una audiometría) y de estudiar su historial medico, nos comunico que la única solución para esto era la cirugía.

Esta cirugía consistía en poner dentro del tímpano unos pequeños tubos de ventilación (o colleras) para que el liquido no se acumule y circule. Nos explico el médico que estas colleras el organismo las bota después de un tiempo, y solo en algunos casos había que volver a operar y ponerlas.

Lo terrible era la cirugía. Cuando nos dijo, me vino un escalofrío en el cuerpo y un temor muy grande. Si bien era una cirugía menor y ambulatoria (1 día completo en la clínica) era con anestesia general. Me invadió un miedo inmenso y me pase mil películas. Pero había que ser fuertes y hacerlo.

Así, los primeros días de enero del 2010, se realizo la operación. Llegamos temprano a la clínica, le explicamos a mi hija (de 3 años en esa época) que el doctor iba a arreglar sus oídos, que se iba a dormir  luego regresaría con los papas ya sanita. Por suerte tienen mucho cuidado en como tratan a los niños, pues solo le pusieron una bata con dibujos y unos calcetines. No le dieron ningún medicamento ni agujas que la asustaran. Eso lo harían una vez que la anestesia de mascarilla la durmiera.

Después la acompañamos hasta la entrada de las salas de pre y post cirugía. De ahí en adelante solo un padre podía acompañar a los niños, así que partí yo, me pasaron unas fundas para los zapatos, una bata, malla para el pelo y mascarilla. Acompañe a mi hija al lado de la camilla hasta el pabellón, donde estaba el doctor y su equipo. Le explicaron que pondrían una mascarilla en su carita y que contara hasta 10. Le di un beso, me tomo la manito asustada y 5 segundos después había cerrado sus ojitos.

Fue una sensacion terrible, salí llorando del pabellón, acompañada con una enfermera que me decía que no me preocupara, que todas las mamas salen llorando y bla bla bla. Cuando me encontré con mi marido nos abrazamos fuerte y partimos a la habitación de mi hija a esperar que el doctor nos llamara.

Después de 45 min. nos avisaron que la cirugía había terminado y salido todo bien!!, que alivio... La espere en la sala de post-operatorio, llego en su camilla aun media dormida, me dio su manito y la abrace. Se quejaba de su garganta, pues también le sacaron las adenoides, pero estaba bien.

Nos dieron de alta cerca de las 7 de la tarde. El cuidado post operatorio no era mucho, salvo unos analgésicos y antibióticos, creo, la verdad ya casi lo he olvidado, jajaja. El asunto es que solo le pusieron una collera  en el oído derecho, pues el izquierdo estaba bien. Mientras la collera estuviera en su sitio no debía mojarse ese oído, por lo que debía usar tapones de silicona cuando se bañaba o nadaba.

Ni les cuento como cambio su calidad de vida después de la operación, el año pasado solo tuvo una bronquitis, un par de resfríos leves y de las otitis ni luces, hasta anoche!!. Había estado invicta este invierno de resfríos e infecciones, pero nada es perfecto.

Anoche la pesadilla volvió, lo que me preocupa es que deban  operarla nuevamente. Así que para saber que pasa realmente la próxima semana vamos donde su pediatra y que ella nos oriente si debemos ir donde el otorrino. Porque al final de cuentas, con las Otitis no se juega.


Si alguna esta interesada en leer mas sobre las otitis y el implante de tubos de ventilacion, les dejo un par de link aqui abajo