Ayer leía un reportaje que
hablaba de las nuevas niñeras electrónicas
- léase IPhone, IPad, Tablet, Wii, Smartphone, etc – y como se han transformado
en los predilectos de los padres a la hora de entretener a sus hijos,
desplazando así al televisor, ahora “viejo” aliado cuando necesitábamos distraer
a nuestros peques.
Para mí este es un tema que me
genera muchas contradicciones, porque así como creo que la tecnología nos ha
cambiado la vida para bien en muchos ámbitos, siento que también nos ha hecho
perder muchas cosas, como el contacto piel a piel con los amigos, porque ahora los
vemos todos los días por Facebook y sabemos con quien, donde y como están; o esa cercanía de
escuchar la voz del otro, porque ahora nos comunicamos por Whatsapp porque es
gratis y las llamadas son caras, por ende sobran; o el sentir el olor de las
hojas de un libro viejo, porque ahora lo leemos en la Tablet y hasta olvidamos
la simple acción de escribir a mano porque ahora presionamos unas teclas.
Hasta hace un tiempo en mi IPhone
tenía muchos juegos para la Mayor y le prestaba mi teléfono cuando viajábamos en
auto o en esperas largas y aburridas, pero muy contadas veces cuando estábamos
en casa, aún así siempre me estaba pidiendo el teléfono para jugar. Hace unos
meses el Mediano aprendió a jugar también esos juegos, con una habilidad
impactante, para sus escasos casi 3 años sabía desbloquear el IPhone, buscaba
los juegos y se ponía a jugar sin ayuda, incluso con una facilidad aprendió a
mover los iconos y cambiarlos de lugar.
Todo esto derivo en que el
Mediano también pidiera a cada rato el teléfono para jugar, generando peleas
entre él y la Mayor por los turnos de juego, por quien jugaba primero, por quien ganaba
o quien perdía. Hasta que un día colmaron mi paciencia y les elimine todos los
juegos, santo remedio, nunca más pidieron el teléfono. Ahora la única relación que
tienen con el teléfono es para ver videos o en el caso de la Mayor para llamar al
papá o sus abuelos, pues encontré necesario que aprendiera a hacerlo en caso de
cualquier emergencia.
En cuanto al computador, la Mayor
sabe elegir videos en YouTube y tan fácil como presionar el icono que lo
tenemos en los marcadores, pero nada sabe de buscar paginas o juegos. Mis hijos
tampoco tienen consola de juegos y tampoco tenemos en mente comprarles una muy
luego, aunque yo feliz tendría una para mi, jeje. La verdad, encuentro que ven
demasiada televisión al día, como para sumarles más horas jugando frente a ella.
Créanme que he recibido algunas críticas
por esto como “que mis hijos se quedaran atrás en la modernidad, o que no sabrán de
que hablan sus amigos, que no estarán en onda, o bien que después les costara más
aprender a usar la tecnología, etc, etc”. Aun así y pensando que exageran
bastante, prefiero mil veces ver a mis hijos inventando juegos y personajes,
jugando a hacer una casa bajo la mesa, haciendo shows de canto y baile o bien
jugando a la escondida en nuestro pequeño departamento.
No sé si estoy haciendo bien o mal, tampoco pretendo hacer o que hagan un juicio de valor sobre esto, al
menos yo siento que mis hijos pierden su inocencia aprendiendo a manejar tanta tecnología,
además tienen muchos años por delante para ocuparla y caminar
con la cabeza gacha ensimismados leyendo la pantalla Smartphone como lo hacemos
la mayoría de los habitantes de esta ciudad.




