9 de octubre de 2014

Dos años en el mejor lugar del mundo

Escrito por Andrea Montecinos Silva.
Macul, Santiago.
2do Lugar Concurso Literario: Porteo "Compartiendo nuestra Aventura".
Desde que supe de ti me propuse mostrarte el mundo desde el lugar más seguro que pudiera brindarte. ¿Cuál sería? La respuesta de nuestra sociedad era el típico coche, pero yo no me conformaba con esa respuesta, quería más. Fue así que investigué, leí muchos artículos de crianza con apego y llegué al mei tai.

Fue un poco complejo al principio, telas largas que se enredaban, pero nada que la práctica no resolviera. Sentirte cerca es una sensación maravillosa, ver tus ojos grandes mirando los míos y analizando tu alrededor. Todo esto en una posición confortable para ti, crea una situación perfecta. Durante nueve meses fuimos uno, descubro con el porteo que cada paseo es una oportunidad de volver a serlo.

El tiempo fue pasando, mi pequeño bebé creció y su deseo de explorar también. Al año, mi hijo seguía siendo mi compañero fiel de paseos. La mayoría del tiempo hacemos lo típico, ir al supermercado o hacer trámites. Pero aún cuando estamos en un lugar que podría ser incómodo para un niño pequeño, está tranquilo. Supongo que es porque sabe que está cerca de mi pecho, donde puedes posar su cabecita y dormir.

Llevarte en un mei tai significa independencia para mí. Puedo seguir haciendo todas las actividades sin dejar de poner mi atención en ti. Es lo mejor que nos pudo pasar, porque nos ayuda a mantener nuestro contacto. No hay nada mejor para un hijo que sentir a su madre cerca, le da la seguridad que ningún coche podría brindarle.

Ahora tienes dos años, ya caminas, corres y te mueves por el mundo a tu ritmo. Pero sabes nuestra rutina. Cuando tenemos que hacer paseos más largos, sé que te cansarás, porque tus piernas pequeñitas aún no aguantan grandes trayectos. Por lo mismo, antes de salir, vas a buscar nuestro portabebés, al que podemos recurrir para terminar de la mejor manera nuestras caminatas.

El proceso de criarte y optar por la crianza en brazos y sobre todo “con apego”, no ha estado exento de comentarios. Como los típicos “Se va a mal acostumbrar a que lo tomes siempre”, “Si haces eso nunca va a ser independiente” o cómo olvidar la primera vez que te porteé en mi espalda, tú ibas feliz porque tenías una perspectiva nueva. Pero no faltó aquel que nos mirara extraño, como si fuera excéntrico llevar a un hijo “a lapa”. Bueno, a todos aquellos que observan con extrañeza este método les digo: Culturas ancestrales han ocupado las mismas técnicas y están comprobados los beneficios, así como también hemos aprendido que el mejor lugar para un niño son los brazos.

Si me permiten hacer una referencia personal, mi hijo se ha desarrollado como todos y al contrario de los comentarios, es un niño independiente. Si se pregunta ¿Cómo lo es después de dos años en brazos? La respuesta es sencilla.

Tenemos dos años en esto de estar juntos, durmiendo juntos cada noche, el contacto en cada caminata, tomarlo en brazos cada vez que lo necesita o quiere ha hecho que se sienta seguro de que su mamá estará para él. Porque si se cae o le da miedo alguna situación, puede volver a los brazos, fundirse en un abrazo y volver a ser uno en el mejor lugar del mundo.